Reptiles características

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Comunicación de los reptiles

Los reptiles se comunican de varias maneras: a veces la comunicación es visual, como en muchos lagartos; las serpientes se comunican químicamente a través de feromonas. Los cocodrilos y algunos lagartos emiten sonidos, como bramidos, gruñidos y reclamos. Las aves se comunican mediante sonidos tales como graznidos, cacareos y silbidos. Las señales comunicativas informan sobre la especie, el sexo y la capacidad reproductora de un individuo.

En cuanto a territorialidad, las técnicas para defender el territorio son variadas. Muchos lagartos macho defienden su territorio con rituales y exhibiciones, y los agámidos e iguánidos realzan la coloración de sus cuerpos. Los crótalos y víboras combaten por el derecho a reproducirse. Los machos de algunas tortugas golpean su caparazones para tener prioridad reproductora. Algunas tortugas acuáticas defienden su territorio mediante un comportamiento agresivo. Algunos gecos atacan y devoran la cola de sus adversarios en peleas por el territorio.

Video los camaleones se comunican cambiando el color




Reproducción típica de los reptiles

Los saurópsidos tienen varias técnicas de cortejo. En las serpientes, los machos suelen reptar por encima de la hembra para conseguir que la pareja quede orientada en la misma dirección. Algunas serpientes macho inmovilizan a las hembras por el cuello con sus mandíbulas. Algunos lagartos usan una pauta semejante, añadiendo la punta de las colas en posición de cópula. Las tortugas Graptemis simonyi hacen vibrar los lados de la cara con las uñas de sus miembros delanteros. Las tortugas del género Gopherus giran en torno a su pareja y golpean su caparazón para poder montarlas. En las aves el cortejo está más desarrollado, y algunas especies cuentan con penachos de plumas, colas desplegables o crestas y extremidades vivamente coloreadas. En ocasiones los machos combaten por derecho al apareamiento y se enzarzan en peleas de exhibición.


Reptiles características del cuidado paternal

Las hembras de los saurópsidos suelen poner sus huevos en nidos excavados en arena, humus, o en madrigueras. Algunos lagartos y serpientes retienen a los embriones en oviductos y paren a sus crías vivas. Esto no es viviparismo, sino ovoviviparismo. Los cuidados parentales son raros en este grupo, pero existen excepciones. Las hembras de escincos norteamericanos protegen a sus huevos y los humedecen, y limpia a sus crías recién nacidas con la lengua. Las pitones y las cobras de la India cuidan sus huevos hasta que eclosionan. Las serpientes de cascabel cuidan de sus crías la primera semana de vida (o más tiempo). Más conocidos son los cuidados parentales de los cocodrilios. Tanto los machos como las hembras de algunas especies defienden el nido de animales oófagos. Cuando las crías nacen, gruñen agudamente, y la hembra las recoge, llevándolas al agua. Las crías son protegidas por su madre los dos primeros meses. Las crías de aligátor americano permanecen cerca del nido alrededor de 1 ó 2 años. Como el padre defiende el territorio y mata a cualquier macho joven de su área, las hembras de cocodrilos y aligátores defienden a menudo sus retoños de su padre. Las aves son una excepción en este grupo. La gran mayoría imparte cuidados parentales a sus retoños. En muchas especies los dos padres cuidan de sus crías, mientras que en algunas ocasione las crías reciben cuidados de un solo padre, pero en algunas especies otros miembros de un grupo pueden cuidar de las crías. La duración de los cuidados varía mucho: los talégalos abandonan a sus crías al salir del cascarón, mientras que muchas aves marinas cuidan de sus crías durante, como mucho, un año y medio.


Cómo se defienden los reptiles

Los saurópsidos tienen varios métodos de defensa. La mordedura es el método más utilizado. Las serpientes y lagartos venenosos tienen este método desarrollado, con la producción de veneno. Las serpientes de cascabel mueven el extremo posterior de su cuerpo para que suene y así poder alertar a sus enemigos. Otras serpientes se confunden con el entorno o simulan ser especies que no son. Algunas serpientes, como la culebra de collar, se hacen las muertas. Los lagartos tiene métodos más diversos de defensa. Muchos se camuflan con el entorno. Algunos, como los anolis americanos, cambian de color para confundirse con el entorno. Otros sorprenden al enemigo, como el clamidosaurio australiano, que despliega una gorguera para asustar a su adversario, o los escincos de lengua azul, que enseñan su lengua. Otros lagartos tienen escamas duras o espinosas, como el moloc o el lagarto armadillo, que les impiden ser devorados. El basilisco tiene escamas lisas que le hacen difícil atraparlo, y escapa corriendo por encima del agua. Los varanos e iguanas golpean con la cola, y otros lagartos la sacrifican. Estos últimos tienen colores brillantes en la cola, para que los enemigos la ataquen en vez de a la cabeza. Los lagartos cornudosdisparan chorros de sangre de mal sabor por sus ojos. Las tortugas tienen el caparazón para defenderse. Muchas son capaces de encerrarse en él. Alguna tortugas, como la tortuga de cuña, se meten en grietas y después inflan su caparazón para que no la puedan sacar de su sitio. Muchas aves poseen espuelas en las patas o picos puntiagudos para defenderse, pero también pueden extender sus alas para aparentar tener mayor tamaño.

Video lagarto cornudo se defiende lanzando sangre por los ojos



Cuanto viven los reptiles

La edad de los saurópsidos, como en todos los grupos animales, es variada. Algunos lagartos pequeños no viven mucho más de un año, pero las boas y pitones grandes alcanzan los 30 años, los dragones de Komodo llegan a los 40 años y los tuátaras pueden llegar al siglo de vida. Las tortugas son famosas por su longevidad, ya que algunas casi han vivido 2 siglos. Las aves también varían mucho en longevidad, con máximos de 70 u 80 años para cuervos y loros. La longevidad depende de dos factores: el tamaño (normalmente, cuanto más grande sea el animal, más vive) y el metabolismo (cuanto menos activo sea el animal, más vive). Los especímenes en cautividad normalmente alcanzan más edad que los salvajes. Algunos saurópsidos longevos son famosos por su edad. Es el caso de Henry, el tuatara más longevo del mundo (actualmente se encuentra en un museo en Invercargill, en Nueva Zelanda), Solitario Jorge (último ejemplar de su subespecie, con un futuro poco prometedor), la fallecida tortuga Harriet (que llegó a los 175 años) y la tortuga más longeva de todos los tiempos, Tu'i Malila, que murió a los 192 años en 1965.

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